El paro cardíaco repentino es la pérdida repentina e inesperada de la función normal del latido del corazón, lo que provoca una pérdida de la consciencia y el pulso palpable en la víctima.
La función normal del corazón es enviar sangre al resto del cuerpo. Nuestros corazones tienen un grupo de células “marcapasos” en su cavidad superior derecha, las cuales transmiten señales eléctricas a las cuatro cámaras del corazón. Con el paso de estas señales eléctricas por cada una de las cámaras del corazón, se genera la contracción de las paredes musculares, llevando la sangre hacia adelante.
El paro cardíaco puede tener causas múltiples, y a menudo no se conoce la razón inmediata. Puede ser debido a un mal funcionamiento súbito, ausencia de las señales eléctricas del corazón, o por una incapacidad del corazón para bombear sangre a pesar de una señal eléctrica normal. A veces, incluso con pruebas exhaustivas o autopsias, no se puede determinar la causa exacta del paro cardíaco en algunos pacientes.
Independientemente de la causa, todos los pacientes que sufren un paro cardíaco repentino se benefician de una resucitación cardiopulmonar de alta calidad iniciada lo más antes posible.
El paro cardíaco causado por mal funcionamiento de la señal eléctrica del corazón (arritmias llamadas fibrilación ventricular o taquicardia ventricular) interrumpe inmediatamente el flujo sanguíneo. Este tipo de paro puede ser tratado con un shock de desfibrilador, el cual restaura la actividad eléctrica normal y el bombeo coordinado del corazón. Los paros cardíacos debidos a la pérdida de la actividad mecánica, a pesar de una función eléctrica normal, o los paros debido a la pérdida completa de la señal eléctrica del corazón, no pueden ser tratados con desfibrilación inmediata. De cualquier manera, estos se benefician de la resucitación cardiopulmonar y medidas de soporte vital avanzadas.
Las causas comunes del paro cardíaco
Arritmias (como fibrilación ventricular o taquicardia ventricular)
- Ataque cardiaco (infarto de miocardio)
- Anormalidades hereditarias en la conducción eléctrica (canalopatías)
- Disfunción cardíaca (cardiomiopatías)
- Alteraciones severas de electrolitos
- Condiciones extremas de temperatura como hipotermia o hipertermia
La pérdida de la función mecánica del corazón (actividad eléctrica sin pulso)
- Coágulos sanguíneos que obstruyen el flujo, como una embolia pulmonar
- Una función cardíaca gravemente reducida tras un infarto
- Compresión externa del corazón (por taponamiento cardíaco o por un colapso pulmonar)
- Alteraciones severas de electrolitos
- Choque profundo (por infección o hemorragia)
- Falta de oxígeno (por obstrucción de las vías respiratorias, sobredosis o ahogamiento)
La falta de señal eléctrica y actividad mecánica del corazón (asistolia)
- Por el fallo del sistema eléctrico del corazón
- Por un paro cardíaco prolongado debido a las causas mencionadas anteriormente