El tratamiento principal para alguien que sufre un paro cardíaco súbito es la resucitación cardiopulmonar (RCP) inmediata y el uso de un desfibrilador externo automático (DEA) si es necesario. Si la persona está inconsciente y no respira normalmente, es importante asumir que está en paro cardíaco y seguir estos tres pasos:
- Llamar al servicio de emergencias 911
- Realizar maniobras de RCP (Empujar con compresiones torácicas)
- Uso de Shock desfibrilador siguiendo las indicaciones del dispositivo o de los profesionales de la salud.

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Es común que los paramédicos permanezcan en la escena para continuar la resucitación, ya que a veces no hay más medidas que un hospital pueda tomar por un paciente en paro cardíaco. En algunos casos, después de agotar los esfuerzos de resucitación, los pacientes no son trasladados al hospital y su fallecimiento es declarado en el lugar donde ocurrió el evento cardíaco.
Después de que un paciente recupere el pulso, o si los paramédicos consideran que un paciente sin pulso necesita ser transportado con RCP continuo, el paciente será trasladado al hospital más adecuado. La resucitación continuará en el hospital, y los pacientes que recuperan el pulso serán ingresados en una unidad de cuidados intensivos, donde se controlan cuidadosamente sus signos vitales.
A los pacientes que sobreviven un paro cardíaco casi siempre los intuban y están inconscientes cuando los admiten a la Unidad de Cuidados Intensivos.
Durante el paro cardíaco, el cerebro puede quedarse sin oxígeno durante un tiempo prolongado, lo cual resulta en una variedad de lesiones cerebrales anóxicas. Los pacientes estarán vigilados en una unidad de cuidados intensivos y pueden ser sedados por un periodo de tiempo. En algunos casos, pero no todos, el equipo medico bajará la temperatura de los pacientes si considera que esto podría ayudar en su proceso de recuperación. Además, es común hacer estudios de imágenes como tomografías computarizadas (CT) o resonancias magnéticas (RM), así como monitoreo de ondas cerebrales (EEG), entre otros. Después de 72-96 horas, los médicos evaluarán la función neurológica del paciente. Sin embargo, algunos pacientes que sobreviven un paro cardíaco pueden tardar meses o más en sanar sus lesiones neurológicas.